Anoche fue una de esas noches en las que nos acostamos en la cama y, desde que lo hacemos, hasta que conseguimos dormirnos, pueden pasar tranquilamente un par de horas. Así que recurrimos a la técnica de «contar ovejas». El caso es que, una hora después, íbamos por unas cuantas miles y el sueño seguía sin llegar. Fue entonces cuando decidimos imaginarnos recorriendo Breña Baja en coche, a ver si así nuestro insomnio «bajaba algunas marchas» mientras nosotros las subíamos.
Cerramos la puerta del garaje y nos dirigimos hacia la LP-202 a su paso por el barrio de Las Ledas. Nos apetecía recorrer la «Breña Baja media», ni costa ni monte. Fue enfilar la recta, poner tercera y empezar a notar cómo ya la pesadez de párpados comenzaba a hacer acto de presencia. Pero unas nubes rojizas, obras de un atardecer con dotes de pintor, hizo de cafeína y nos devolvió a la desvelada realidad.

Atardecer en el barrio de Las Ledas (Breña Baja)
Respetando el límite de velocidad de 50 kilómetros por hora, seguimos hasta el «Teleclub», para allí torcer a la derecha, dirección barranco de Amargavinos. Nada más dejar el cruce detrás nuestro unos metros, una palmera adornada con estrellas, un espectacular cielo azul y la luna a modo de foco trasero para realzar su silueta, nos trajo al presente y nos recordó que eran las 1:37h de la mañana. Sentimientos encontrados: por un lado nos invadió una dosis de ansiedad —tan típica de estas noches de insomnolencia— y, por otro, unas enormes ganas de seguir recorriendo los rincones del barrio para descubrir qué otras maravillas se nos iban a presentar delante.

Palmera con luna y estrellas (Breña Baja)
Finalmente, tras unos minutos aparcados a un lado de la carretera, nos pudo la necesidad de tener que intentar dormir. Nuestro despertador iba a sonar a las 6:35h, así que la opción elegida fue atajar por la Calle Las Ledas, la cual nos llevaría hasta la Carretera Las Ledas para, una vez allí, llevar el coche de vuelta al garaje y nuestros cuerpos a la cama. Cuando la cosa parecía que no podía pintar peor… ¡bingo!. Se nos apareció una de esas miles de ovejas del principio de la noche y… aquí estamos, poniéndole un sobre de azúcar a nuestro café a las 6:52h.

Oveja en carretera (Breña Baja)